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El papado aviñonés y la Corona de Aragón en la época anterior al Gran Cisma: aspectos de una fiscalidad en auge

Autor convidat
Esther Tello Hernández
Institució Milà i Fontanals - CSIC Barcelona

Ya en el transcurso del siglo XIII, Roma se había convertido en una ciudad poco segura y nada cómoda para los papas. Las interminables luchas entre familias nobles como los Colonna, Orsini, Caetani…, y la cada vez más evidente influencia francesa, hicieron que los pontífices y su corte residiesen fuera de esta urbe durante largos periodos de tiempo. Así, fundamentalmente Viterbo u Orvieto habían sido lugar de descanso y trabajo de la curia papal.

Palacio de los Papas (Aviñón)

Aproximadamente, entre 1309 y 1377 Aviñón fue la sede del papa. A esta etapa se le conoce como la época del papado aviñonense y ha sido objeto durante mucho tiempo de numerosos mitos y leyendas, tal y como muestra el hecho de que durante mucho tiempo se acuñó para este periodo el calificativo de cautividad de Babilonia. Con todo, la historiografía ha demostrado que si bien el centro de la cristiandad se trasladó a esta ciudad francesa, ello no ralentizó el desarrollo de la curia romana. Todo lo contrario, en este periodo encontramos un momento decisivo en el proceso de centralización administrativa de la curia en general y de su aparato financiero en particular (THEIS, 2010).


Lista de los papas de Aviñón. Capilla de san Marcial. Palacio de los papas. Aviñón

Bertrand de Got, arzobispo de Burdeos, fue elegido papa en 1305, adoptando el nombre de Clemente V. Fue coronado en Vienne de camino a Roma, pero tras errar unos años, en 1309 se asentó en Aviñón, donde permaneció la sede oficial de los siete papas de origen francés hasta 1378. Enclave geográfico fundamental en el valle del Ródano, Aviñón fue considerado por muchos como verdadero centro geográfico de la cristiandad. Por lo que aquí interesa, desde un primer momento, el periodo aviñonés supuso la multiplicación de beneficios eclesiásticos y el surgimiento de nuevos impuestos, germen de una maquinaria fiscal que ya estaba en marcha. Con el pontificado de Juan XXII (1316-1334) se consolidó la tendencia centralizadora de la Curia romana, reforzándose asimismo el sistema fiscal pontificio (MORELLÓ, 2009).

La Cámara Apostólica, definida como la superintendencia financiera de la Iglesia, centralizaba los ingresos de los diferentes territorios de la cristiandad, divididos en colectorías. Tal y como nos muestra la obra clásica de N. del Re, la Cámara estaba regida por el Camarero, de quien dependía el tesorero y demás oficiales de un complejo aparto administrativo (del RE, 1952). Desde el punto de vista fiscal, conviene destacar aquellos impuestos o tasas que se percibían a través de los funcionarios que operaban en los distintos territorios, y proporcionaban unos ingresos más o menos fijos y previsibles para las arcas del papa; aunque variaron notablemente según lugares y épocas. Así podemos encontrar las anatas, rentas del primer año de un nuevo beneficio otorgado por el papa; la reserva de procuraciones o visitaciones, en concepto de hospitalidad y hospedaje; los derechos de expolios o las sedes vacantes de beneficios, cuando un titular abandonaba su cargo hasta el nombramiento de uno nuevo, etc. (LEVILLAIN, 1994). Según los cálculos de autores como Y. Renouard, los ingresos del papado se situaban por detrás de lo recaudado por la monarquía francesa o inglesa, pese a lo cual se encontraban entre una de las rentas más altas de los soberanos europeos (RENOUARD, 1941).

Organización administrativa de la Curia Pontificia (s. XIV): La Cámara Apostólica (según BUSQUETA I RIU, J.J.; MARTÍNEZ I RODRÍGUEZ, C., "L'acció dels recaptadors pontificis a Sant Andreu de Palomar (1348): Aplicació de mètodes gràfics per al seu estudi", en Finestrelles, nº4 (1992), pp. 19-46, p. 20.)

Por el hecho de ser uno de los impuestos que mayores posibilidades de estudio tienen, así como por mostrarnos la relación entre papado y monarquía, nos referiremos a continuación a la décima pontificia y a su percepción en la Corona de Aragón durante el reinado de Pedro el Ceremonioso (1336- 1387).

Este impuesto extraordinario se gravaba teóricamente con el 10% de las rentas anuales de los beneficios eclesiásticos. Se generalizó en 1274 en el II Concilio de Lyon con el fin de financiar las cruzadas a Tierra Santa, aunque nos podríamos incluso retrotraer al siglo XII con la promulgación del llamado diezmo Saladino (MARDIERE; CHEVREAU, 2012). Con todo, según numerosos autores, la décima fue una de las imposiciones más gravosas de la clerecía bajomedieval en el occidente europeo en general y en la Corona de Aragón en particular. A lo largo del siglo XIV y sobre todo desde la segunda mitad del mismo, observamos cómo este impuesto pasó a ser recaudado de forma regular y con un destino final que distaba de su función primigenia, al servicio de la monarquía. Normalmente los beneficios de la décima se repartían entre el papado y la Corona, siguiendo el esquema general de 1/3 para la Cámara Apostólica y 2/3 para el monarca, aunque esto dependía de lo establecido en la bula de promulgación de cada una de ellas. En el caso de la Corona de Aragón, durante la segunda mitad del siglo XIV, se destinaron a una empresa bélica fundamental: Cerdeña.

Conviene recordar que los reinos de Cerdeña y Córcega habían sido entregados en feudo al rey Jaime II por el papa Bonifacio VIII, con el fin de solucionar los conflictos existentes entre la dinastía de los Anjou y la Corona en el reino de Sicilia. La isla estaba dividida en juzgados y en ella tenían gran influencia los ducados de Pisa y Génova. Entre 1323 y 1326 finalizó la ocupación pisana de la isla y se incorporó oficialmente Cerdeña a los dominios del Ceremonioso.

Mapa de la Corona de Aragón a mediados del siglo XIV (MONSALVO ANTÓN, J.M., Atlas Histórico de la España Medieval, Barcelona, 2010.p. 243)

Con todo, las revueltas sardas y las tensiones territoriales hicieron que la isla fuese una preocupación fundamental para la corte aragonesa durante más de 30 años. Desde la segunda mitad del siglo XIV y con las rebeliones del juez Mariano IV de Arborea, el enorme gasto causado por Cerdeña exigió también la rápida recaudación de grandes cantidades de dinero (SÁNCHEZ, 2005). A la situación de la isla, además había que sumar el difícil momento por el que se pasaba en relación al reino de Mallorca. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIV, Pedro el Ceremonioso buscó reincorporar dicho reino a la Corona. Así lo hizo en 1343, pero las tropas del infante Jaime de Mallorca se rebelaron y asediaron numerosos lugares del norte del principado, siendo especialmente virulentos los ataques de los años 1373 y 1374, coincidiendo con un periodo de pestes y carestías que afectaron a todo el occidente mediterráneo. Todo ello sin olvidar que la guerra de los Dos Pedros con Castilla (1356-1369) había finalizado hacía poco tiempo, dejando la Corona en una situación bastante delicada.

Ante este panorama, huelga decir que las arcas regias estaban exhaustas y necesitadas de dinero, y con unos ingresos insuficientes y un gasto cada vez más elevado, resulta comprensible que se acelerara la petición de ayudas extraordinarias por parte de la monarquía a los territorios de la Corona, solapándose unas con otras desde mediados del siglo XIV (SÁNCHEZ, 2009).

Estas demandas continuas y la elevada presión fiscal ponen de manifiesto, por tanto, que los recursos financieros y materiales de los que disponía el rey eran insuficientes. Paralelamente se observa que los canales de recaudación eran lentos y que la monarquía necesitaba obtener el dinero de un modo más rápido. Por ello se recurrió al préstamo de financieros privados que demostraron ser capaces de movilizar rápidamente grandes sumas a cuenta de la posterior recaudación de los donativos.

Imagen de Gregorio XI. Basílica de san Pablo extramuros. Roma

En este contexto se produce por tanto la concesión de las décimas al rey Pedro el Ceremonioso del periodo aquí expuesto. Recordemos, que cuando el papa Gregorio XI llegó al pontificado en 1370, la situación financiera de la curia era también muy delicada. Los ingresos ordinarios se mostraban insuficientes para financiar las políticas de envergadura europea, tras los gastos de la guerra del cardenal Albornoz en Italia, los embistes las monarquías francesas e inglesas y la guerra de los Cien Años. Pese a todo, como decíamos, conviene recordar que Cerdeña era feudo de la Santa Sede y, por tanto, asunto de importancia en Aviñón y un punto de encuentro entre la monarquía aragonesa y el papado.


Lista de las décimas pontificias concedidas al Ceremonioso durante el pontificado de Gregorio XI (1370-1378)

En consecuencia, el estudio de las décimas nos permite conocer las transferencias a las arcas reales de este impuesto de origen pontificio, que se situó al servicio de la monarquía. Además, desde el momento de concesión de una décima, se ponía en marcha un aparato administrativo donde intervenían miembros del clero así como funcionarios de la corte; como porteros y comisarios reales, que participaban en la recaudación e incluso en la propia gestión del impuesto.

Así, el papa nombraba a un colector general para toda la Corona de Aragón, que en la época anterior al Cisma, estaba formada por los siguientes Obispados: por un lado, la provincia Tarraconense compuesta por Tarragona, Girona, Barcelona, Vic, Urgell, Tortosa, Lleida y Valencia; por otro lado, la de Zaragoza, formada por Huesca, Zaragoza, Tarazona y Segorbe-Albarracín. Por último, encontramos el obispado de Elna que pertenecía a la provincia de Narbona, y el de Mallorca que era feudatario directo de la Santa Sede. En suma, este personaje se puede definir como un oficial local que mantenía una parte de la administración pontificia en los reinos cristianos (LE ROUX, 2000), aunque sus funciones aún están por definir de un modo más esclarecedor.

Obispados de la Corona de Aragón a mediados del siglo XIV

A lo anteriormente señalado, en cada obispado el colector general designaba a uno o varios subcolectores. Estos cargos, si bien no pueden ser considerados como elites de la jerarquía eclesiástica, llevaban pareja una responsabilidad destacada. La mayoría eran canónigos diocesanos y su labor consistía en cobrar las cantidades recaudadas de los beneficios gravados por la décima.

Una vez percibida la colecta, resulta de enorme interés observar la gestión de los ingresos y analizar cómo la mayor parte de lo recaudado se destinó a pagar a financieros barceloneses- así como a otras instituciones-, que prestaron dinero a la monarquía para la empresa sarda en el contexto arriba descrito.

Para concluir, conviene señalar, que cuando los ejercicios contables finalizaban se debía rendir cuentas al Maestre Racional, al menos de la parte referida a la monarquía. Como se ha indicado anteriormente, el resto de la décima se derivaba directamente a Aviñón, como ya se ha puesto de manifiesto para comienzos del siglo XV (MORELLÓ, 2009).

Todo esto sucede hasta 1377, momento en el cual Gregorio XI decidió retornar a Roma. Así, dejando en Aviñón siete cardenales, el pontífice se embarcó en Marsella rumbo a Roma. La llegada a la ciudad eterna se produjo el 17 de enero de 1377. El papa moría el 23 de marzo del año siguiente. Comenzaba así el Cisma de occidente y el llamado periodo de indiferencia de la Corona de Aragón que duró hasta la muerte del Ceremonioso, pero esto ya es otra historia.

Nota del Grup Harca: Aquest post és una col·laboració d’una autora convidada, a qui públicament agraïm el seu esforç.

Fraus fiscals, corrupció i política al món rural valencià

Vicent Royo
Parlava en l’última ocasió de les lluites polítiques esdevingudes en els pobles valencians als segles medievals, testimoni de què els temps no han canviat tant i tant. Avui, per acabar de donar una visió de conjunt del tema i també per complementar l’últim post de Ferran, que tractava la corrupció duta a terme pels membres més poderosos de les aljames musulmanes, cal abordar la qüestió dels fraus fiscals. De nou, l’escenari no és la ciutat ni tampoc les viles mitjanes del país, allà on, per lògica, haurien d’ocórrer aquesta mena d’assumptes. Com l’altra vegada, la mirada es dirigeix a Vilafranca, l’aldea de Morella, en el tombant dels segles XIV i XV, i el protagonista és el veí més influent del lloc, el ric mercader Berenguer Centelles.

Emplaçament de Vilafranca

En l’última dècada del segle XIV, la universitat de Vilafranca travessa un període certament crític, ja que, a les caresties i les epidèmies de pesta que se succeeixen des dels anys setanta d’aquesta centúria, s’afegeix un creixent endeutament que s’arrossega des de la guerra amb Castella (1356-1374) i que ofega les finances municipals. És necessari, doncs, prendre polítiques d’ajust molt estrictes per reflotar l’economia local i açò passa per posar fi a la situació de privilegi que gaudeixen les principals fortunes del lloc.

El 15 de febrer de 1394, dos àrbitres resolen el contenciós que Berenguer Centelles mantenia amb el Consell de Vilafranca arran del desaveïnament del mercader i l’impagament dels impostos dels dos últims anys. Entre 1387 i 1388, Berenguer «se apactà ab lo Consell» de Vilafranca per residir al lloc almenys per vuit anys i satisfer durant aquest temps les peites corresponents per «XXV lliures de moble». A pesar del pacte, el mercader no respectà el termini, ja que «se’n partí e·s desveïnà del dit loch una e dues vegades, la una al loch de Mirambell e l’altra a la vila de Morella, per stoldre e stalviar sos béns dels grans càrrechs e peytes que eren en lo dit loch», segons diu Centelles, «o per ço qui a ell plagué», com al·leguen els jurats. Berenguer deixà també de pagar la contribució dels dos últims anys, al·legant que la universitat li devia «alqunes quantitats per rahó de diverses jornals per ell fets, ... axí en missatgeries com en procurar lo dit loch». Finalment, els àrbitres commuten la quantitat deguda per Berenguer en concepte de peita pels salaris corresponents als treballs fets pel mercader en servei de la comunitat i, amb açò, dilueixen la tensió.

Vista de Vilafranca

L’estratègia de Berenguer ha estat plenament efectiva. Immediatament després de conèixer la sentència, el mercader s’aveïna de nou a Vilafranca pe altres per vuit anys, però ara s’estableix que només haurà de pagar «per XX lliures de moble». És a dir, ha aconseguit reduir la base imponible sobre la que haurà de contribuir en les càrregues veïnals i, a més, queda també exempt de participar en la col·lecta més onerosa del lloc, concretament aquella destinada a manllevar els deutes municipals

La consecució d’aquesta situació de privilegi i els negocis que manté al lloc empenyen a Berenguer a romandre a Vilafranca fins 1402 i sembla que les disputes amb les autoritats locals s’aturen almenys fins 1401. Durant l’estiu d’aquest any i davant la greu carestia que assota tot el regne, els nous jurats –a l’elecció dels quals s’havia oposat Berenguer– prohibeixen al prohom vendre cereals al lloc per posar a les especulatives operacions que estava protagonitzant. Privat d’un dels principals negocis –el comerç de cereals– i finalitzat el termini estipulat al contracte de 1394, Berenguer canvia novament la seua residència i s’aveïna a Portell el maig de 1402. Uns dies després, presenta el preceptiu document a les autoritats locals i es mostra disposat a resoldre els deutes pendents amb el Consell, encara que exigeix als jurats que no el facen contribuir en les càrregues comunals perquè ella ja no és veí del lloc.

Mercaders comptant

Els jurats accepten la partida, però el justícia Pere Gavaldà està decidit a posar fi a l’actitud irreverent del prohom i ordena obrir el saig de Centelles per segrestar certa quantitat de forment. Fet açò, Berenguer posa una demanda contra la universitat en la cort de la Governació de València, el tribunal superior de justícia del regne, al·legant que l’execució és injusta i que havia deixat de pagar l’impost perquè anava destinat a quitar els deutes del Consell –contribució de la qual estava exempt, segons diu– i la mateixa universitat li devia altres 60 florins per un préstec que li féu el 1397.

Malgrat la demanda interposada davant el tribunal reial, la disputa se resol per via d’amigable composició a través de la intervenció d’Antoni Mir i Antoni Centelles com a àrbitres. Mir i el germà de Berenguer finalment es pronuncien a favor del mercader i estableixen que Pere Gavaldà ha de tornar-li el blat segrestat, a més de commutar les quantitats de diners que el mercader i el Consell es devien mútuament.

Pont sobre el riu de les Truites

Davant la crisi frumentària i financera dels últims anys del segle XIV, el justícia, els jurats i els consellers extremen el control sobre les contribucions dels prohoms, tant locals com forasters, els quals inicien demandes semblants a les efectuades per Berenguer Centelles. Pere Brusca, de Morella, Guillem Salvador, de Mirambell, Antoni Florenç, Pere i Pasqual Colom esdevenen l’objectiu del zel dels peiters i els fan contribuir en despeses comunals de les quals, en principi, estan exempts. L’agost de 1401 Bartomeu Bonfill i el notari Sanxo Sanç, àrbitres elets per resoldre la causa suscitada entre aquests prohoms i el Consell de Vilafranca, condemnen la universitat a tornar a Pere Brusca i Guillem Salvador una part de les peites pagades des de 1398, donant validesa a l’exempció aconseguida anys enrere per no contribuir en els deutes del lloc, mentre que deixen en mans d’un savi en dret de Forcall la resolució dels casos de Florenç i els germans Colom. Els mediadors posen fi al conflicte amb els prohoms foraster, però prefereixen no entremetre’s en els litigis dels notables locals, bé per no augmentar el clima de tensió existent en la comunitat o bé perquè no volen perjudicar els interessos dels seus col·legues i, amb això, prendre una decisió contrària als interessos del col·lectiu.

Camperols pagant el delme

L’emissió d’aquesta sentència no evita, tanmateix, que Pere Gavaldà, justícia el 1402, continue amb la política agressiva dels anys anteriors i açò suscita la protesta de Pasqual Colom davant el seu lloctinent, Francesc Torres, «com lo dit en Pere se’n hagués aportats del seu mas tres cafissos triticum sens alguna causa justa, que ell non sab». Torres li respon «que son principal ho sabie, que ell no, e que·n demanàs a ell», i aleshores Pasqual persevera en la seua demanda, «com moltes vegades fos vengut a cort per demanar les dites coses e lo dit en Pere Gavaldà, justícia, ex causa no vulgué aturar en cort ni en vila, ans lexe lochtinent per dilatar al dit en Pasqual e fer-lo messionegar e vexar aquell de [...] e treballs». Significativament, un dels testimonis de la queixa feta per Pasqual Colom és Berenguer Centelles qui, el novembre d’aquest mateix any, protesta també contra Pere Gavaldà per les mateixes raons, sent ara els testimonis Pasqual Colom, Pasqual Manxo i Jaume Centelles. Els prohoms agreujats fan causa comú per defensar les seues posicions.

L’agressivitat dels dirigents comunitaris està també al darrere de la partida d’Antoni Florenç. El febrer de 1402, Florenç presenta al justícia i als jurats de Vilafranca la carta d’aveïnament a la vila d’Onda i, amb açò, pretén evitar bona part dels problemes plantejats per les autoritats locals. immediatament després, com fa Centelles, Florenç inicia un plet en la cort de la Governació i, el juny de 1402, el lloctinent del governador es dirigeix als jurats de Vilafranca per a obligar-los a pagar a Florenç les messions judicials ocasionades.

Aquest últim fet indica que la resolució del litigi ha estat favorable a Florenç, com també ho han estat la resta de sentències judicials o arbitrals relatives als altres prohoms. Així, doncs, es posen en evidència els “excessos” comesos per les autoritats locals en el seu zel per fer contribuir als veïns més rics en les càrregues veïnals i, sobretot, ix a la llum la trama de relacions que els prohoms són capaços d’ordir per escapar airosos dels contenciosos.

La calma sembla restaurar-se un parell d’anys després. Passat el moment més greu de la crisi frumentària, la normalitat torna a la vida política de Vilafranca. Recolzats pels tribunals de justícia i per altres notables locals a través de les seues sentències arbitrals, els prohoms afectats han eixit reforçats de l’enfrontament amb les autoritats del lloc i mantenen el volum de negocis anterior a l’inici del conflicte. Fins i tot Florenç, que havia partit a Onda, s’aveïna de nou a Vilafranca el 1404 i, des d’aleshores, ocupa distintes magistratures.

Només Berenguer Centelles declina la tornada. Segurament ha aconseguit unes bones condicions per establir la seua residència a Portell, des d’on pot gestionar els seus negocis crediticis i de compravenda de llana i productes agraris, mentre que del patrimoni agropecuari de Vilafranca se n’ocupa el seu fill Antoni, que pren les regnes de l’explotació domèstica a poc a poc. Al cap i a la fi, el seu exemple és el millor testimoni de les estratègies que posen en pràctica les elits rurals per mantenir la seua hegemonia sobre la resta de pagesos, encara que això perjudique clarament els interessos del col·lectiu.

L'art de mesurar la terra... i pagar tributs

Ferran Esquilache
Quan érem menuts a tots ens van ensenyar a l'escola els principis bàsics de la geometria, i a calcular la superfície i el volum de les figures més bàsiques. Allà ens explicaven també la importància dels grecs d'època clàssica en el desenvolupament d'aquesta àrea de les matemàtiques, com ara Pitàgores, qui va desenvolupar el teorema per tots conegut. O per exemple el número Pi, representat per una lletra grega, al qual Arquimedes es va poder aproximar d'una manera molt exacta dient que és un número entre 3,1408 i 3,1429. Amb tot, és obvi que els grecs no van ser els primers en intentar calcular superfícies geomètriques. De fet, hi ha qui diu que el Teorema de Pitàgores ja era conegut pels babilonis, tot i que açò està encara molt discutit. El que no es pot negar, però, és que tant a Egipte com a Babilònia tenien ja uns coneixements rudimentaris de geometria. S'han conservat fins a 20 papirs egipcis sobre matemàtiques, dels quals hi ha dos que parlen de geometria i d'un primigeni número Pi sense decimals: el papir de Moscou (datat en 1890 aC), i el papir de Rhind o d'Ahmes (escrit cap a 1650 aC, però copiat d'un altre papir més antic datat cap al 1800 aC).

Fragment del papir de Rhind, en el que podem trobar problemes relacionats amb la superfície d'un triangle

Amb tot, per què aquest interés dels babilònics, els egipcis i els grecs per la geometria? Es tracta únicament del fruit de la curiositat humana pel coneixement? O tenia una finalitat més material? Doncs el ben cert és que la geometria es va desenvolupar en època antiga fonamentalment per a poder mesurar els camps. El mateix nom ho diu: geo (terra) i metria (mesura), la mesura de la terra. Però per què aquesta necessitat de conéixer de la manera més exacta possible la superfície dels camps? Doncs no és gens casualitat que la geometria nasquera a Egipte i Babilònia, els territoris en els quals van aparéixer els primers estats amb el desenvolupament de l'agricultura irrigada. Calia conéixer la quantitat de terra que posseïa cadascú per a pagar els tributs de forma proporcional. I així es com va aparéixer la figura de l'agrimensor, l'expert en la mesura i càlcul de la superfície dels camps, cosa que es feia regularment per a evitar els fraus en el pagament de les taxes estatals.

Escena d'agrimensura en la tomba TT69 de Luxor, que pertanyia a un noble i escrivà anomenat Menna, “supervisor dels camp d'Amon” en temps de Tuthmosis IV i Amenofis III (c. 1400 aC). És a dir, que segurament era l'encarregat de mesurar la terra per a evitar fraus en nom del temple de Karnak

Tot açò ho dic en un blog sobre història medieval perquè sembla existir una tradició que connecta directament aquestes remotes tècniques rudimentàries de geometria i agrimensura amb l'edat mitjana. Es tracta d'un coneixement que va passar dels egipcis als grecs, que el van perfeccionar, i d'aquests a l'Imperi Romà on es va aplicar a bastament. De fet, tots hem sentit parlar de les conegudes Centuriacions romanes dissenyades i construïdes al llarg de tot l'Imperi al voltant de les colònies. Posteriorment, en l'alta edat mitjana, aquestes tècniques d'agrimensura fiscal es van conservar a Bizanci, des d'on van passar als àrabs, que també les van emprar al llarg i ample del Califat Omeia, fins a Alandalús.

Sembla que a l'Imperi Bizantí s'emprava un sistema fiscal segons el qual la quantitat de tribut que calia pagar a l'estat no es calculava únicament a partir de la superfície de les parcel·les, sinó també a partir de la qualitat de la terra, l'accés o no a l'aigua per a regar, la llunyania als nuclis d'habitatge, etc. Així, les terres es dividien en diverses categories fiscals, i les taxes a pagar es calculaven d'acord amb la superfície de la terra, segons la categoria assignada. A més, es mesuraven periòdicament les terres per a incloure les millores introduïdes en els cultius i que el pagament dels tributs fóra d'acord amb la realitat de cada moment. El ben cert és que cap al segle XI un dels emperadors bizantins va modificar aquest sistema per un de nou en el qual tenia més a veure la longitud de les cordes emprades per a mesurar. Però quan els àrabs van conquerir l'Egipte bizantí, al segle VII, durant l'embranzida de l'Islam, el sistema que s'emprava era el vell. Aquests, no solament van conservar el sistema fiscal bizantí a Egipte, sinó que el van adoptar i el van estendre al llarg de tot el nou Califat Omeia. De fet, n'hi ha diverses paraules àrabs del vocabulari bàsic d'agrimensura que provenen directament del grec (la llengua dels bizantins).

Escena d'agricultura a l'Imperi Bizantí

En definitiva, així és com aquest sistema antic d'agrimensura fiscal va arribar a Alandalús al segle VIII. Si recordeu, fa vora dos anys vaig fer un altre post en el qual parlava del concepte d'alfaba (de l'àrab al-habba, el gra d'avena). Es tractava d'un sistema de valor sobre la terra per a pagar tributs, que coneixem sobretot pel Repartimiento de l'horta de Múrcia al segle XIII, tot i que no únicament, i que per tant s'emprava, almenys, al Xarq Alandalús. Així, la quantitat monetària que calia pagar per cada parcel·la es calculava d'acord amb la superfície del camp, però també d'acord amb l'aigua de la que disposava, la qualitat de la terra, etc. A més, la quantitat d'alfabes que contenia una parcel·la s'apuntava en un registre fiscal (al-zimam), que es revisava periòdicament soguejant la terra per a evitar els fraus. N'hi havia, de fet, experts, que les fonts murcianes anomenen “moros sabedores de alfaba”. Comptat i debatut, un sistema molt complicat que els conqueridors cristians no arribaren mai a entendre –per això prompte el van abandonar– i que a nosaltres actualment ens resulta molt difícil de reconstruir per la manca de documentació original conservada. Amb tot, pel que sabem fins ara, sembla que es tracta bàsicament del mateix sistema fiscal.

A l'Europa occidental, per contra, totes aquestes tècniques d'agrimensura fiscal i geometria es van perdre amb les invasions bàrbares. A les terres on es desenvoluparia el feudalisme es van limitar a continuar emprant les mesures romanes, progressivament modificades a nivell local, i a aplicar esporàdicament unes tècniques de càlcul de superfície molt rudimentàries, per aproximació, que recorden molt a les més primigènies dels papirs egipcis. Així, al sud de França i a Catalunya, per exemple, s'empraven mesures amb noms com el destre o la cana, del llatí canna, és a dir canya; mentre que la quanterada de superfície derivava directament del iugerum romà. En qualsevol cas, sabem que també existien mesures d'origen carolingi, i en definitiva una gran diversitat de noms i longituds, ja que a cada localitat les diverses mesures (de longitud i superfície, però també de volum i de pes) acabaren per tindre un valor diferent. De fet, és normal que, amb la manca d'un poder central que controle aquestes coses, a cada senyoriu acabe per aparéixer una mesura diferent amb la vida diària, les modificacions puntuals com a mètode de pujar la renda per part dels senyor, o la manca de models fiables amb els que comparar i fer eines noves de mesura. Així, cap al segle XI el desgavell era tal a Catalunya que, sembla, es van modificar bona part de les mesures, ja que les del segle XII són diferents a les que existien en el segle X, com ha pogut veure Gaspar Feliu.

Longitud de la vara aragonesa (0,772 m), esculpida a la Catedral de Jaca

A nivell estatal, a Bizanci i Alandalús, o a nivell local i senyorial, a l'Europa feudal, tant se val, conéixer la superfície dels camps continua sent fonamental per a pagar la renda, tot i que al territori del Feudalisme els camps no es mesuren de forma periòdica per la manca d'experts. O millor dit, no hi ha experts agrimensors perquè no són necessaris ni requerits. La renda feudal es basa majoritàriament en la producció, ja que es tracta d'un percentatge de la collita i es paga en espècie. Fins que apareix la monetarització de forma molt més tardana, i aleshores la superfície dels camps torna a cobrar rellevància, ja que és en base a aquesta que es paga una quantitat de monedes o una altra. Però els senyors es fien, o no tenen més remei, de la superfície de les parcel·les que marquen els documents antics i de les superfícies que els camperols declaren posseir de forma jurada sobre els Evangelis. En això estan basats els capbreus, o registres senyorials de terres, que es conserven als nostres arxius, pràcticament fins al segle XVIII.

Els agrimensors, doncs, foren una espècie rara en l'Europa occidental fins a ben entrada la baixa edat mitjana, quan tornaren a ser a poc a poc requerits. En part com a agrimensors per a conéixer la superfície dels camps en conflictes de terres per herències o vendes. Però sobretot com a constructors, o dissenyadors, de nous parcel·laris. Fonamentalment a nord d'Itàlia i al migdia francés, durant l'expansió i remodelació dels espais agraris i del poblament que comença a finals del segle XI i s'allarga fins al XV, relacionada amb la fundació de bastides ortogonals. I també a la península Ibèrica a partir del segles XII i XIII amb l'expansió sobre Alandalús, la fundació de viles noves i l'establiment de nous colons per als quals calien nous camps de cultiu.

Uns monjos mesurant amb una corda a la Cantiga 45 d'Alfons X de Castella

No és fàcil saber com treballava aquesta gent. Amb quines eines i quines tècniques. Quins coneixements tenien de geometria, d'aritmètica, de tots aquells sabers d'origen egipci i grec que s'havien perdut a Occident i que ara es recuperaven a través dels àrabs, com tants altres coneixements de medicina i filosofia d'època antiga. A nivell d'alta cultura aquesta arribada de coneixements grecs i romans a través de les traduccions de l'àrab va suposar una revolució, com ja vam veure fa dos anys quan vaig parlar de Fibonacci, l'aritmètica medieval i la introducció dels números aràbics. Així, per exemple, tenim l'obra De Architectura, de Vitruvi, i també el Corpus Agrimensorum Romanorum, que és un compendi de textos didàctics sobre agrimensura escrit cap al segle IV dC. Però a nivell pràctic, quan calia mesurar camps de veritat, aquests sabers no van ser aplicats fins ben entrada l'edat moderna. L'únic manual d'agrimensura medieval de l'Europa occidental que s'ha conservat, que sapiguem, és La siensia de destrar, de Bertrand Boysset, escrit en els primers anys del segle XV recollint tradicions més antigues sobretot italianes. Les tècniques aplicades, però, són molt senzilles, i no arriben mai a un resultat exacte, sinó aproximat. Això, de fet, ho podem comprovar fàcilment a la documentació medieval, quan veiem que la superfície de les parcel·les que s'indica sempre tenen un número exacte, i mai decimals. De Bertrand Boysset, amb tot, parlaré en un proper post.

Full 60v de La siensia de destrar de Boysset, en el que explica com mesurar la superfície d'una parcel·la irregular dividint-la en diverses figures regulars

"Només el coneixement científic del passat té una utilitat social". Entrevista a Carlos Laliena

Vicent Baydal
Carlos Laliena, professor de la Universitat de Saragossa, és, sens dubte, un dels historiadors més prolífics del nostre medievalisme. Com a mostra un botó: l'entrevista enregistrada a València en ocasió de les classes que impartí en el Màster Interuniversitari d'Estudis Medievals de la Corona d'Aragó. En ella gairebé tots els membres d'Harca teníem qüestions a formular-li, de manera que la panòplia de preguntes desplegada resulta particularment àmplia i dispersa, des de qüestions concretes, com ara els resultats per al període altmedieval de les prospeccions arqueològiques realitzades al Baix Aragó, fins a d'altres més genèriques, com la discussió de determinats conceptes i processos històrics (les nocions d'"estat feudal", "revolució fiscal", "pactisme", etc.). El tema dóna per a molt en aquest segon aspecte i en properes entrevistes tractarem d'aprofundir en la qüestió amb la intervenció d'historiadors que adopten punts de vista alternatius. En eixe sentit, de fet, el mateix Laliena insistí en la necessitat d'ampliar els intercanvis entre les diferents historiografies territorials de la Corona d'Aragó i del conjunt de la península Ibèrica, ja que que en moltes ocasions encara actuen com a compartiments estancs. No és, precisament, el seu cas, el d'un historiador que mai no ha mostrat reticències a l'hora d'incorporar al seu bagatge intel·lectual els mètodes i línies de recerca que poden fer avançar el coneixement històric de forma exponencial.



"El gran repte és fer-se visible a Europa". Entrevista a Antoni Furió

Grup Harca
Fa unes setmanes Antoni Furió deixava la direcció de Publicacions de la Universitat de València, i Harca no va desaprofitar l'avinentesa per fer-li una entrevista. Tots plegats vam anar fins al seu despatx i, entre piles de llibres i caixes de mudança, ens va respondre amablement algunes preguntes.

En primer lloc sobre dues qüestions historiogràfiques, en la línia de les que solem plantejar als nostres entrevistats, centrades en els temes que ha tractat als darrers anys, com ara la fiscalitat a la Corona d'Aragó o els nivells de vida i les pautes de consum. Però també li vam fer preguntes de caire més reflexiu sobre temes que afecten la nostra professió, com ara la divulgació històrica a la societat, el paper del medievalisme valencià en l'actualitat i les seues perspectives de futur, o per la seua tasca com a editor al front de PUV.

Al remat, una plàcida conversa amb un dels nostres mestres, i un dels millors medievalistes valencians, a més de fantàstic escriptor i orador. De fet, la seua facilitat de paraula i fluïdesa d'idees ha generat un vídeo més llarg del que sol ser habitual en «Les Entrevistes d'Harca», per això hem hagut de partir-la en dues parts. Hui us oferim el primer lliurament amb les 4 primeres qüestions. Fruïu-la com ho vam fer nosaltres en directe.

"Veus los jurats com desfan les nostres franqueses?"

Vicent Baydal
Seguint el fil de la iniciativa encetada la setmana passada tot aportant una cita referent als regidors tardomedievals de la cosa pública, n'exhumarem una altra de collita pròpia i de casa nostra. Posem-nos en situació:

Juny de 1355. Fa un any que Pere el Cerimoniós, el rei en persona, ha passa
t a Sardenya, dellà mar, per aixafar la revolta dels sards i els genovesos, però la resistència oferida pel castell de l'Alguer ha desbaratat els seus plans de fer una incursió ràpida i letal. Malgrat la presa final de la ciutat, un setge de sis mesos obliga a signar una pau precària i fer front a les ingents despeses que ha comportat el manteniment d'un dels exèrcits més grans que mai haja armat el del Punyalet. Per a organitzar l'expedició, a finals de 1353, requerí subsidis molt importants; també durant el setge, a mitjan 1354; i ara, a l'estiu de 1355, torna a sol·licitar-ne d'unes quantitats desorbitades per a rearmar l'estol de tornada.

S'augmenten les imposicions, s'obliga a la gent a fer préstecs forçosos, s'afigen talles i s'hi recluten hòmens pujats a la força a les galeres sots pena del cap a perdre. La lleva de molts e diverses hòmens, qui no han mullers ne infants ne són capmasers ni senyors d'alberchs, és general, ja que, no sens gran càrrech e vergonya lur, se retraen de servir e seguir-nos en lo dit viatge, jassia que lur condició lus ho do, com sien hòmens qui no han molt a fer, ans sien vaguerosos o malendrins. En eixe context Arnau Serra, un oficial reial, negocia amb els jurats de Mallorca la concessió d'un donatiu de 20.000 lliures que ve a sumar-se als 15.000 reals d'or atorgats uns pocs mesos abans. És la gota que fa vessar la indignació de l'illa...

Esclaten lluites entre els Aderrons i els Roigs. De nits e de dies contínuament es fan aplechs e ajusts a l'alberg de Jacme de Vedrenyans. I des d'allí conciten el poble contra els jurats i prohòmens de la capital mallorquina, estampan contra ells diverses verses, ço és, que·ls dits jurats e prohòmens qui ara són e aquest estament desfan la terra e que mentre lo regiment sia en mà de cavallers e de ciutadans que·ls dits jurats e prohòmens no faran sinó ço que mane la monarquia. Tant és així que amb aquells papers estampats que reparteixen per tota la ciutat han subvertides totes les gents e subvertexen tot dia fins al punt que els jurats viuen ab affany e ab temor. D'aquesta forma arribem a la nostra cita, la d'un d'aquells versos que agiten el poble mallorquí:

Ara l'havets lo regiment dels cavallers e dels ciutadans, han-vos treta de les caxes tota quanta moneda havíets e la roba de les cases. E ara us partien vostres fills e vostres germans e trameten-los-nos morir en Cerdenya, e no morran en fet d'armes mas que·ls lexaran morir de fam. No roman àls huymés sinó que·us hi trameten nós e nostres mullers, veus los jurats com desfan les nostres franqueses? Perquè valdria més que no·ns hi donassen consell cor ells no desigen àls sinó despoblar tota la terra.

Consellers de Barcelona amb el rei (1448)

Paraules incisives, complexes i descarnades (I)

Ivan Martínez Araque
Fa uns anys ja me'l vaig topetar. I l'he retrobat novament en diversos reculls de textos medievals. El passatge que reproduïm a continuació forma part d'una compil·lació del dret consuetudinari del país del Beauvaisis elaborat per Philippe de Beaumanoir, que va exercir com a batlle i administrador del comte de Clermont, en el segle XIII. Si bé el text és més ampli i matisa el sentit d'aquestes paraules, no ha de passar desapercebuda aquesta descripció incisiva dels governs municipals, i els paral·lelismes amb unes altres realitats coetànies és realment sorprenent:


Vegem en moltes bones ciutats que els pobres i els de la mà mitjana no tenen part al davant de les magistratures de la ciutat, i que els rics les tenen totes perquè són temuts comunament a causa dels seus havers i del seu llinatge. I ocorre que uns són alcalde, jurat o recaptador, i a l’any vinent cedeixen l’ofici als seus germans o als seus nebots o als seus parents pròxims, de tal manera que als deu o dotze anys els rics han ocupat totes les magistratures de la ciutat i, després, quan el poble demana que els comptes siguen revisats, es desentenen dient que ja s’han retut comptes els uns als altres.
Ph. de Beaumanoir, Coutumes de Beauvaisis, vol. 2.
Imatge: catedral de Sant Pere del Beauvaisis